Hoy la clase de psicomotricidad ha sido muy productiva. Además de jugar y disfrutar hemos sido capaces de resolver por nosotros mismos algunos pequeños conflictos que han surgido.
Cuando acaba la clase algunos días hacemos un poco de recopilación de lo ocurrido, con Marion. Y con ella misma, y en francés, hemos hablado de cómo habíamos resuelto las diferentes situaciones.
Hemos dado hasta cuatro posibilidades. “partager”, como Ángel y Antonio que han compartido el bloque amarillo. “Parler”, como Álvaro y Juan que han llegado a un acuerdo con los bolos. “Pardonner”, como Isabel que ha perdonado a Susana que le había golpeado. O pedir las cosas por favor y dando las gracias, como Jaime, cuando le ha pedido a Silvia si por favor le ayudaba a recostruir la torre que había derribado.
Vamos que tanto Marion como yo hemos acabado la sesión de “psico” muy satisfechas por toda una lección de educación y respeto. (“Una de cal y otra de arena”, será por compensar lo de ayer del acuario…).
En cuanto a trabajos de clase, hemos acabado unos cuantos que nos quedaban pendientes con algún equipo.
Hemos retomado el tema de los delfines repasando un libro que nos trajo Silvia. De allí hemos confirmado algunas cosas que ya sabíamos sobre delfines, como que las aletas les sirven para saltar y para nadar. Aunque el uso de la cola no lo teníamos tan claro, así como lo que se refiere a de qué se alimentan o para qué tienen ese agujero encima de la cabeza. También nos preocupaba mucho qué animales son enemigos de los delfines, y en contraposición he planteado yo, quiénes serían sus amigos. Lo hemos ido anotando en dos listas distintas, lo que sabemos y lo que queremos saber.

También hemos ido a psicomotricidad con Marion. Han surgido varios conflictos y discusiones por el material. Hemos estado hablando de cómo los podemos solucionar entre nosotros mismos, y si no en un segundo intento, lo solucionamos con las señoritas. Pero claro esto es algo que cuesta mucho y seguiremos trabajando a lo largo del curso.
En lógica-matemática hemos planteado un “problema” con el pulpo Gus. Se le habían chafado 5 de sus patas con una piedra y teníamos que averiguar cuántas le quedaban sanas y salvas. Como veis el mundo marino llega a todas partes.