PSICOMOTRICIDAD EN FRANCÉS

Hoy a primera hora teníamos la sala de psicomotricidad para nosotros y allá que hemos ido, acompañados por Marion.

Primero hemos “calentado” un poco echando unas carreras, porque como veníamos con las pilas cargadas había que quemar un poco de energía. Después hemos estado jugando con los aros.
Marion también nos explicaba cómo jugar, pero claro nos decía las consignas en francés. Con apoyo visual, haciendo nosotras primero los ejercicios a modo de ejemplo, hemos podido desarrollar más o menos la sesión.

Hemos trabajado nociones espaciales (dentro-fuera, delante-detrás), hemos trabajado los colores, hemos hecho saltos, y también hemos jugado al juego de las sillas pero con aros.
Al final, con una música tranquila, hemos “intentado” relajarnos para volver a clase tranquilos.

De momento, cuesta un poco seguir la dinámica de las sesiones de psicomotricidad, pero es que sólo llevamos dos clases. Además hay que tener en cuenta que este tipo de actividades siempre se presta a que haya cierta “desorganización”; es de esperar que conforme avance el curso, todo esto mejore.

También destacamos de hoy que ha estado todo el día lloviendo, así que hemos tenido que hacer el recreo en el porche, y eso no nos gusta tanto porque no hay toboganes, ni arenero.

La parte positiva es que nos ha venido muy bien para ambientar un trabajo de un paraguas que teníamos que hacer. Primero lo hemos coloreado, y después con ayuda de Andrea le hemos puesto gotitas de agua con nuestras huellas de pintura de dedos de color azul. Vamos que el día no ha podido ser más otoñal.

EL OTOÑO ENTRA EN CLASE

Esta mañana todos teníamos muchas ganas de contar lo que habíamos hecho el fin de semana. María contaba muy emocionada que había ido a la bolera con sus papás. Ha dicho que lanzaba con mamá una pelota que tenía agujeros para meter los dedos, y que tenían que tirar unos bolos que había muy lejos.

Después ha habido varios compañeros más que “también habían ido a la bolera”; cuando alguien cuenta algo interesante, casualmente todos hemos hecho eso. Pero ya hemos comprobado que no puede ser todo el mismo fin de semana, porque Cristina había ido a la bolera, al pueblo, a dormir con sus yayos y a las ferias; vamos todo lo que habían hecho los demás. Seguramente lo habrá hecho pero en diferentes ocasiones.

A raíz de los viajes de fin de semana a los pueblos, incluído el de la señorita, hemos hablado del otoño. Porque en los pueblos se pueden ver caer las hojas marrones, se pueden coger setas, asar castañas…

De mi escapada al pueblo he traído una rama de pino con sus agujas y sus piñas y una rama de platanero que todavía tenía hojas verdes, alguna medio marrón medio amarilla y otras marrones del todo.
Con todo ello hemos establecido diálogo sobre los árboles a los que se les caen las hojas y los que no. Y también hemos aprendido cómo son las piñas que dan piñones y que se comen las ardillas, que son distintas de las piñas tropicales que se pueden tomar como postre.

También hemos visto un membrillo natural. Hemos estado trabajando los sentidos porque hemos comprobado que huele muy bien, y al tocarlo nos hemos dado cuenta de que tiene un tacto especial porque tienen pelusilla. Creo que ninguno había visto el membrillo como fruta, pero luego hemos hablado de la carne de membrillo, y eso ya les ha resultado más familiar.

Con la clase de hoy hemos conseguido meter un “trocito” de otoño en el colegio.

LA ARDILLA PILLA

Como todos los viernes, comenzamos el día con Marion. Hoy no has enseñado una canción de los días de la semana en francés. Nos ha gustado mucho porque además tiene un cuento de tres pequeños pingüinos que hacen una actividad cada día de la semana, pescar, esquiar, pasear…

También hemos hecho con ella el resto de las rutinas de la asamblea: poner el encargado-maquinista, mirar el calendario, comprobar la meteorología, pasar lista con las fotos y ver quién falta; incluso, como empieza el fin de semana, le hemos contado, el que lo sabía, qué iba a hacer el sábado y el domingo.

Ha sido muy curioso que Alfonso ha dicho que iría a comprar los periódicos; debe ser que todos los domingos acompaña a los papás a la papelería. Eso está bien, desde pequeños informados, y en contacto con textos reales que tienen una finalidad en la vida cotidiana.

Después hemos pasado al “trabajo”, que estos pequeños si no es en la mesa y con fichas no les parece que sea trabajo, y sin embargo están aprendiendo igualmente, a hablar, a conocer el tiempo, a respetar el turno de palabra, a escuchar, vocabulario de muchos temas…

El trabajo de hoy consistía en escuchar la música del otoño de Vivaldi y garabatear libremente con colores otoñales, cambiábamos de color según variaba la música.

Ha resultado una actividad interesante. Es posible que la repitamos con las demás estaciones, porque nos sirve para repasar los colores y apreciar la música clásica.

Por la tarde la “Ardilla Pilla” nos ha contado un cuento acerca del bosque donde vive, y nos ha enseñado a hacer muchos sonidos con la boca y a mover los labios y la lengua de formas especiales, (praxias bucofonatorias). Todos los viernes vendrá un ratito y nos contará sus aventuras en “Bosque Alegre”.

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