Los tres cerditos
Hoy martes hemos repetido más o menos el esquema de trabajo que hicimos ayer. Y la verdad es que en los próximos días también seguiremos en la misma línea, porque es muy importante afianzar una serie de hábitos desde el principio.
Así aprenderemos que al llegar dejamos nuestra chaqueta en la percha, nos sentamos en el corro y hablamos un ratito. Luego trabajamos en la mesa. En otro momento se puede jugar y después lo dejamos todo recogido. También salimos al patio. Podemos beber agua si pedimos permiso. Y muchísimas otras cosas que van surgiendo a lo largo del curso.
De nuevo hemos escuchado “Los tres cerditos”, aunque hoy con un cuento de muchos dibujos, que el de ayer tenía mucha letra. Y después hemos hecho un trabajo con los personajes del cuento. Todos querían hacerlo a la vez porque era con pegatinas, pero lo hemos hecho por equipos porque requería un poco de paciencia.
Después, en el patio ha habido algún que otro “accidente”. Cosmin ha pasado por el único charco que había en todo el recreo, y ha habido que cambiarlo, zapatos incluídos. (¡Qué atractivo especial tienen los charcos!).
Y el pobre Jaime ha tropezado en plena carrera y ha aterrizado con la frente. Aunque le hemos puesto rápidamente hielo, no hemos evitado que le saliera el correspondiente chichón; pero al menos ha vuelto a clase con un “helado” en la frente, (menuda suerte).
Para todo esto, ya habíamos tenido en clase otro par de pequeños incidentes. Cristina y Roberto jugaban tan entretenidos que nos se han acordado de que tenían que pasar por el baño, y se han dado cuenta de ello cuando se notaban el pantalón mojado. Menos mal que siempre tenemos ropa de recambio, y la señorita Andrea nos ayuda a cambiarnos.
Bueno esperemos que mañana sea un día más tranquilo.