Nos juntamos todos

Hoy ha sido un día especial pero largo. Por fin hemos conocido a todos los compañeros. Y la expresión que más se repetía en el corro era: “¡Qué corro tan grande, casi no cabemos!”.

Lo primero que hemos hecho ha sido decir nuestros nombres, porque nos teníamos que presentar ante todo el grupo. Aunque algunos ya se conocían del parque, la guardería o de la plaza del barrio.

Lo que ocurre es que cuando estamos muchos, alguno aprovecha y empieza a “hacer de las suyas”. Como ya empieza a haber confianza, los más traviesos se van dejando notar.

Es importante que desde el principio dejemos claro lo que se puede y no hacer en clase y en el patio. Pero claro, los primeros días es un constante “no toques eso, no se pega, hay que recoger los juguetes, no nos salimos de la fila…” y por ello se nos ha hecho un poquito larga la mañana. Además hoy era el primer día que íbamos las cuatro horas seguidas, y eso es una eternidad para niños de tres años.

Pero bueno, como ha habido rato para todo, también hemos podido cantar, bailar, jugar, almorzar, salir al patio; e incluso mojarnos en la fuente, y luego ¡menudo fresco porque corría un airecillo!…

Ya no hace tanto calor y no apetece mojarse. Aunque nos dé pena, se nos va el verano, y se acerca el otoño. (Las estaciones se trabajan mucho en infantil). Pero mejor dejemos el asunto para el día 22, que es cuando entra oficialmente el otoño, ya contaremos lo que hacemos ese día.

Después del patio bebemos agua, y enseguida llega la hora de irse a comer a casa. Hoy son cuatro niños los que se quedan al comedor. Rubén que ya es veterano, pues se queda desde el primer día, hace de anfitrión para sus otros tres compañeros. Los cuatro se van con la monitora tan tranquilos como si lo hubieran hecho toda la vida. Seguro que para cuando vayamos con jornada partida hay más en el grupo del comedor que en el de casa. (Que “la vida está mu achuchá” y tienen que trabajar papá y mamá).

Busted by Google